
Como todos sabemos, el sistema inmunológico es un aspecto esencial del cuerpo, y cuando está demasiado activo o poco activo, empezamos a tener problemas.
Los quiroprácticos son especialistas en la columna vertebral y el sistema nervioso, así que quizá te preguntes: ¿cómo está relacionado?
La respuesta rápida y sencilla es que tu cerebro y el sistema nervioso son los controladores principales de todas las funciones del cuerpo, y eso, por supuesto, también incluye al sistema inmunológico.
La respuesta un poco más extensa es que el nervio vago, que es un nervio principal del sistema nervioso autónomo, funciona como un interruptor de “encendido” y “apagado” para el sistema inmunológico.
Este nervio actúa siguiendo las órdenes del cerebro en respuesta a los cambios en el entorno interno del cuerpo, como por ejemplo los sensores del sistema inmunológico que detectan la presencia de posibles amenazas.
Una alerta de amenaza se transmite a través de los nervios y la columna vertebral hasta el cerebro. El cerebro activa el nervio vago para enviar señales a los órganos implicados en la función inmunológica, que despliegan un ejército de soldados especializados en células sanguíneas que se encargan del posible peligro.
Normalmente, el cerebro y el cuerpo se comunican en un bucle continuo de retroalimentación, pero cuando hay interferencias en el sistema nervioso, puede producirse una activación excesiva o insuficiente del nervio vago, lo cual significa que el sistema inmunológico también puede estar sobrecargado o poco activo.
Piensa en tu sistema inmunológico como si fuera una radio. Tu cerebro es el responsable de elegir la emisora y el volumen de la radio. Esto quiere decir que, cuando el cuerpo está bajo una gran amenaza, como una gran infección, el cerebro subirá el volumen y pondrá la emisora de heavy metal.
Cuando hay una amenaza menor, como un resfriado, la radio estaría en la emisora de heavy metal pero a un volumen medio, y si no hay ninguna amenaza, la radio estaría reproduciendo música clásica suave a un volumen bajo.
La capacidad de tu cerebro para seleccionar con precisión el volumen y la emisora en la que funciona tu sistema inmunológico es fundamental para una respuesta adecuada ante una amenaza potencial.
Cuando hay interferencias en la comunicación entre el cuerpo y el cerebro, esto puede provocar que el cerebro actúe según información falsa o incorrecta, lo que significa que la radio del sistema inmunológico podría estar en la emisora de heavy metal a volumen altísimo permanentemente, incluso cuando no hay ninguna amenaza, o la radio podría estar en la emisora clásica y a un volumen bajo cuando hay una infección importante. Como puedes ver, ninguna de estas situaciones es ideal.
La quiropráctica tiene como objetivo eliminar las interferencias del sistema nervioso para que este funcione de la mejor manera posible. Esto significa que tu cerebro es más capaz de configurar la emisora de tu sistema inmunológico en la emisora y volumen correctos según la situación.
Hay una gran cantidad de evidencia clínica que demuestra que la quiropráctica puede ayudar a tu sistema nervioso a regular el sistema inmunológico.
De hecho, los pacientes quiroprácticos suelen tener una mejor resistencia a los resfriados y la gripe, y una recuperación más rápida tras recibir atención quiropráctica de forma regular, en comparación con antes.
Si esto es algo con lo que tú o los tuyos tienen dificultades o si simplemente quieres más información, no dudes en contactarnos.
Te esperamos.
